img
RP

Ruta Chiapas

Esa palabra llamada Revolución

img


Al sur de México, cerca de la frontera con Guatemala, San Cristobal de las Casas amanece con algo de frió. En el mercado del pueblo uno puede encontrar desde animales vivos hasta todo tipo de películas nacionales y extranjeras.

Una señora ofrece jugo de naranja a buen precio mientras que un niño nos invita a comprarle unas pulseras de hilo con colores que llaman nuestra atención. El caos gobierna y la anarquía manda. Discutiendo precios nos adentramos en un taxi compartido con dos señoras que se dirigen hacia la zona de Bochil. Viendo como las nubes se acuestan sobre las montañas, el camino se vuelve más estrecho, más hostil y por sobre todas las cosas, más incógnito. Los carteles sobre el costado de la ruta comienzan a contarnos que entramos en territorio zapatista y que allí otras reglas son las que mandan. El joven conductor nos avisa que el lugar requerido por nosotros está próximo, nos aconseja que tengamos cuidado.

img

Frena su auto, nosotros bajamos y el joven arranca a gran velocidad. Las montañas decoran el paisaje, el sol acompaña nuestra incertidumbre y un letrero dice, "Está usted en Territorio Zapatista, aquí el pueblo manda y el gobierno obedece".

La paz controla el silencio de la madrugada de Colonia Elisa, Susana y Juan Carlos nos esperan sentados en la plaza y, tomando unos mates, nos adentramos en el monte chaqueño donde visitamos la primera escuela. A medida que la camioneta avanza por los diferentes caminos de tierra más lejos estamos del pueblo. A medida que nos alejamos las necesidades crecen, las estructuras de las escuelitas son cada vez más precarias pero la vocación de los maestros parece crecer y crecer cada vez más.

img

El tiempo hace que los sentimientos se aplaquen, que la realidad no impacte de igual manera de lo que solía impactar pero hay algo de lo que nunca terminamos de acostumbrarnos. Ese algo, es el amor a la tarea de los maestros, son padres, amigos, médicos, psicólogos, son así los maestros rurales. Son el camino y la certeza de los niños que acuden cada día a sus escuelas. La realidad te hace echar raíces y esas raíces hacen que uno mantenga los pies sobre la tierra. Son los maestros los verdaderos revolucionarios modernos. Lejos de conformarnos, buscamos la ruta al infinito. No prometemos volver, pero si nos comprometemos a seguir ayudando a muchos Juan Carlos y a muchas Susanas que cada día se levantan para que los niños no sean un verso inconcluso. Se repartieron 70 pelotas en seis escuelas rurales en los alrededores de Colonia Elisa, provincia del Chaco. Nuestro sueño se mantiene intacto, que nunca falte una pelota.


img
img